Ámame en la soledad y sin prisa, ámame mas y arráncame toda la vida, ámame aún mas que el deseo mas preciado que tengas, ámame y no escuches lo que digo porque al final juro que si he de morir me moriré contigo.
No me puedo desprender de tu nombre sin sentir caer mi esperanza a los pies de algún Dios que ya no existe. ¡La muerte en verdad literalmente, es un día sin verte!