lunes, 27 de abril de 2015

Llego una mujer pecadora, entrando y saliendo de puros fracasos, junto a sus pies gotas viniendo de sus ojos que con ellas hasta podría lavarse los pies. Si mi hombre fuera profeta conocería quien es la mujer que lo toca, le escupe en la cara con tan delicadas sabias palabras porque esta es una pecadora. ¿Su condena? simple... -¿Quien puede amar mas? aunque desde que entro, no ha cesado de besar, por lo cual digo que a ella le son perdonados sus muchos pecados porque ama mucho pero, a quienes poco se le perdona poco ama. 









> En cada momento de nuestras vidas tenemos un pie en el cuento de hadas y otro en el abismo, mantengamosno por mas tiempo en el comienzo. <

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